Prefacio
El cuarto estaba oscuro, solo se apreciaba la tenue luz de una vela en el centro, desde allí se podía vislumbrar la silueta de lo que parecía ser una cama.
El silencio habitaba la noche.
Una ocasión perfecta para un par de copas y champaña, pero no, hoy la ocasión no era esa y para mi desgracia quizás esto iba a ser el comienzo del final de mi cordura y quizás también de mi vida.
Se oyó un crujido en la habitación. El primer hueso roto.
La transformación había comenzado.
Toda mi vida le había tenido pánico al dolor, si, a cualquier tipo de dolor: inyecciones, caídas o bueno lo que fuera, pero sin duda alguna esto era algo que yo no conocía –ni quería seguir conociendo- .
Yo decía tener un buen conocimiento de muchas palabras y más de palabras que implicaran “sentido”.
Locura, pasión o bueno, sentir, eran palabras y conceptos tan obvios para mi que con solo escucharlas o “sentirlas”, no necesitaba recorrer a mi vocabulario interno para comprender su significado, simplemente estaban en mi. Pero como era de esperarse me estaba dando cuenta que <
Me habían dicho que las transformaciones eran dolorosas, pero estaba segura de que este dolor no se parecía a ningún otro que hubiera estado en mí jamás. Tampoco era algo parecido a lo que había leído en los libros y si que mucho menos a los que había sentido en mis sueños. Pero claro, este dolor no podía ser tan simple como una inyección para la gripe, ni tan apasionado como una mordida de vampiro y si que mucho menos pasajero como un sueño o una pesadilla.
También me habían dicho que no iba sentir ni un irrisorio pasmo de dolor electrizante en mi cuerpo cuando llegara este momento, seguramente el quedar inconsciente al instante hubiera sido lo mejor para evitar lo atormentador de mi estado. Pero no paso nada de eso, yo seguía sintiendo.
Se escucho otro crujido en la habitación.
Se habían equivocado, todos y cada uno de ellos lo habían hecho y la verdad es que me encantaría que no fuera así, me encantaría estar inconsciente en este momento, incluso muerta, si, eso sin duda aliviaría el dolor y si ese era el precio para dejar de sufrir estaba dispuesta a estarlo, no me importaba el resto.
Pero ¿y Gabriel…?
-¡mierda!- ese había sido otro hueso.
No quería gritar, ni llorar; ni nada que se le pareciera a aparentar el dolor que sentía en estos momentos, pero no era capaz de nada más que hacer eso precisamente: llorar y gritar. La electricidad torturadora que corría por todo mi cuerpo me impedía reaccionar como quería hacerlo.
-¡vete, vete ya!- el dolor se hacia mas intenso -¡por favor, no más!-
Yo siempre intentaba ser fuerte e intentaba hacer que todo el mundo se diera cuenta de eso, pero esta vez no era capaz de seguir con esa farsa, yo sabia que era débil, esta vez no seria capaz de nada, estaba indefensa y a la merced de la cosa que me estaba torturando.
No sabía si estaba viva, muerta o bueno, loca.
“es una transformación, recuérdalo, no vas a morir” una voz me habló desde adentro. “respira profundo, aquí vienen mas, yo te sostendré, te lo prometo” ¿pero que…?
Otro crujido azoto la habitación. Esta vez fue mi espalda, se había abierto.
-¡Dios, has que se vayan, ya no mas, por favor, no mas!- gritar, eso era lo único que podía hacer, y bueno ¿Qué mas se suponía de debía hacer? Era una adolecente de 17 años ¿no? Era una niñita.
“cállate y concéntrate” la voz en mi fuero interno me silenció.
Veía cosas tan horribles y tan rápidas pasar por mi cabeza, que el corazón me dolía y sabía que tarde o temprano me iba a quedar sin lágrimas o sin sangre. ¿Para que quería que viera eso?
“Amelia, recuerda lo que te dijeron”
-¡para por favor, para!-
Hoy había luna llena y sabía perfectamente que eso iba a complicarme más las cosas.
¿Cómo se suponía que iba a concentrarme en este estado? ¿Qué se suponía que debía recordar? Habían muchas pregustas y nada de respuestas.
Mi espalda estaba literalmente rota, sentía los chorros de sangre caliente caer de ella. Sentía como si me hubieran prendido fuego en las manos y la piel me ardía de tal manera que quería
arrancármela.
“Amelia, recuerda lo que te dijeron”
-¡oh por Dios, cállate ya!- la vocecita no colaboraba mucho a mi estado.
Mis ojos estaban cegados. No había nada más que oscuridad. No había una sola gota de paz en mí.
-¡mátame ya pero lárgate, por favor, no más!-
“Para poder ver la luz se tiene que pasar por la oscuridad”
Yo conocía esa frase, eso era lo que me había dicho el, pero ¿Quién me hablaba? Esta no era la voz de mi fuero interno ni la de Gabriel ni la de nadie que conociera.
La noche transcurría lenta y dolorosa para mí.
Sentía que ya no había nada en mí. Yo estaba muerta, lo sabía, ya no sentía dolor.
Sea lo que fuera que me estaba torturando me había hecho caso y me había matado. Habían pasado más de 12 horas desde que comenzaron los dolores y la electricidad, era imposible que yo estuviera viva aun y sin duda alguna eso era lo mejor que podía haberme pasado, no quería sufrir mas. Era muy egoísta de mi parte querer morir, pero era lo mejor incluso para… para el.
Se que verme sufrir de esta manera no le haría ningún bien a nadie.
“se fuerte, respira”
Otra vez la voz misteriosa me habló y una oleada de paz pasó por mí.
A pesar de la confusión en la que me encontraba, estaba segura de 2 cosas. La primera es que había muerto, pero aun no veía nada ni sentía algo en absoluto, sabia que tenia que ir hacia algún lado, cielo, infierno, purgatorio o lo que sea, pero no pasaba nada, yo no me movía de donde estaba y dos ya lo recordaba todo, absolutamente todo.
na
! WOW! Catalina Bohórquez tengo la quijada abierta jajaa.
ResponderEliminarMEJOR AMIGA, no puedo decir que me sorprendes, porque no es así, siempre he sabido el talento que tienes para dejar salir tus pensamientos, tu imaginación. Y con este prologo si que lo has echo a la perfección.
Esta simplemente ideal para tu libro y muy digno para mostrar todo tu talento. Una trama perfecta que te da ganas de leer mas y mas, todo el tiempo.
Solo falta decir !QUE TE ADMIRO MUCHO! y que me hace muy feliz que estés tan entusiasmada, que te estés esforzando tanto, para hacer un libro que cumpla con todas tus expectativas.
Por ultimo, pero no menos importante, aunque ya te lo sepas de memoria...!TE AMO, TE AMO, TE AMO, TE AMO!
Me gusta mucho tu forma de escribir, me encantan los detalles y las descripciones, creo que enriquecen los escritos y tu lo haces muy bien.
ResponderEliminarDe echo me sorprende que te guste como escribo yo después de leerte. Siempre me pasa lo mismo cuando leo lo de los demás, lo mío me parece más insignificante que antes.
No pude comentartre antes porque crame me dio el link mal me pusi cata en vez de cato y me salio un blog de una americana totalmente en inglés. Anoche se lo dije y me dio el bueno pero me caia de sueño y ya eran cerca de las dos de la madrugada.
Si en serio, me ha gustado muchisimo, espero que lo continues.