hola!! bienvenidos!!

Para quienes mantienen
VOLANDO EN LAS NUBES
.
Para quienes viven en su propio mundo lejos de todo.
Este es el escape que todos tenemos a nuestro lugar feliz
y donde podemos ser nosotros mismos
sin mierdas extrañas.


VIVIR

Leer te hace volar, te hace llegar a un lugar que ni tus ojos ni tu mente pueden alcanzar. Vivir, es realmente eso, conocer el lenguaje del mundo para llegar al alma de la tierra, conocer cada instante para vivirlo con plenitud, es eso lo que le dara vida a todo tu corazón y donde la existencia va mas alla de la razón.

domingo, 17 de enero de 2010

PREFACIO (mejorado)

Libro uno: Amelia Bacuzzi
Prefacio
El cuarto estaba oscuro, solo se apreciaba la tenue luz de una vela en el centro, desde allí se podía vislumbrar la silueta de lo que parecía ser una cama.
El silencio habitaba la noche.

Una ocasión perfecta para un par de copas y champaña, pero no, hoy la ocasión no era esa y para mi desgracia quizás esto iba a ser el comienzo del final de mi cordura y quizás también de mi vida.

Se oyó un crujido en la habitación. El primer hueso roto.

La transformación había comenzado.
Toda mi vida le había tenido pánico al dolor, si, a cualquier tipo de dolor: inyecciones, caídas o bueno lo que fuera, pero sin duda alguna esto era algo que yo no conocía –ni quería seguir conociendo- .

Yo decía tener un buen conocimiento de muchas palabras y más de palabras que implicaran “sentido”.

Locura, pasión o bueno, sentir, eran palabras y conceptos tan obvios para mi que con solo escucharlas o “sentirlas”, no necesitaba recorrer a mi vocabulario interno para comprender su significado, simplemente estaban en mi. Pero como era de esperarse me estaba dando cuenta que <> era sin duda alguna un concepto que hasta ahora no había estado de una manera correcta ni en mi diccionario ni en mi cuerpo, era un concepto que jamás había entendido y mucho menos que había sentido.

Me habían dicho que las transformaciones eran dolorosas, pero estaba segura de que este dolor no se parecía a ningún otro que hubiera estado en mí jamás. Tampoco era algo parecido a lo que había leído en los libros y si que mucho menos a los que había sentido en mis sueños. Pero claro, este dolor no podía ser tan simple como una inyección para la gripe, ni tan apasionado como una mordida de vampiro y si que mucho menos pasajero como un sueño o una pesadilla.
También me habían dicho que no iba sentir ni un irrisorio pasmo de dolor electrizante en mi cuerpo cuando llegara este momento, seguramente el quedar inconsciente al instante hubiera sido lo mejor para evitar lo atormentador de mi estado. Pero no paso nada de eso, yo seguía sintiendo.

Se escucho otro crujido en la habitación.
Se habían equivocado, todos y cada uno de ellos lo habían hecho y la verdad es que me encantaría que no fuera así, me encantaría estar inconsciente en este momento, incluso muerta, si, eso sin duda aliviaría el dolor y si ese era el precio para dejar de sufrir estaba dispuesta a estarlo, no me importaba el resto.

Pero ¿y Gabriel…?

-¡mierda!- ese había sido otro hueso.

No quería gritar, ni llorar; ni nada que se le pareciera a aparentar el dolor que sentía en estos momentos, pero no era capaz de nada más que hacer eso precisamente: llorar y gritar. La electricidad torturadora que corría por todo mi cuerpo me impedía reaccionar como quería hacerlo.

-¡vete, vete ya!- el dolor se hacia mas intenso -¡por favor, no más!-
Yo siempre intentaba ser fuerte e intentaba hacer que todo el mundo se diera cuenta de eso, pero esta vez no era capaz de seguir con esa farsa, yo sabia que era débil, esta vez no seria capaz de nada, estaba indefensa y a la merced de la cosa que me estaba torturando.
No sabía si estaba viva, muerta o bueno, loca.

es una transformación, recuérdalo, no vas a morir” una voz me habló desde adentro. “respira profundo, aquí vienen mas, yo te sostendré, te lo prometo” ¿pero que…?
Otro crujido azoto la habitación. Esta vez fue mi espalda, se había abierto.

-¡Dios, has que se vayan, ya no mas, por favor, no mas!- gritar, eso era lo único que podía hacer, y bueno ¿Qué mas se suponía de debía hacer? Era una adolecente de 17 años ¿no? Era una niñita.

cállate y concéntrate” la voz en mi fuero interno me silenció.

Veía cosas tan horribles y tan rápidas pasar por mi cabeza, que el corazón me dolía y sabía que tarde o temprano me iba a quedar sin lágrimas o sin sangre. ¿Para que quería que viera eso?
“Amelia, recuerda lo que te dijeron”

-¡para por favor, para!-

Hoy había luna llena y sabía perfectamente que eso iba a complicarme más las cosas.
¿Cómo se suponía que iba a concentrarme en este estado? ¿Qué se suponía que debía recordar? Habían muchas pregustas y nada de respuestas.
Mi espalda estaba literalmente rota, sentía los chorros de sangre caliente caer de ella. Sentía como si me hubieran prendido fuego en las manos y la piel me ardía de tal manera que quería
arrancármela.

Amelia, recuerda lo que te dijeron

-¡oh por Dios, cállate ya!- la vocecita no colaboraba mucho a mi estado.
Mis ojos estaban cegados. No había nada más que oscuridad. No había una sola gota de paz en mí.
-¡mátame ya pero lárgate, por favor, no más!-

Para poder ver la luz se tiene que pasar por la oscuridad
Yo conocía esa frase, eso era lo que me había dicho el, pero ¿Quién me hablaba? Esta no era la voz de mi fuero interno ni la de Gabriel ni la de nadie que conociera.

La noche transcurría lenta y dolorosa para mí.
Sentía que ya no había nada en mí. Yo estaba muerta, lo sabía, ya no sentía dolor.
Sea lo que fuera que me estaba torturando me había hecho caso y me había matado. Habían pasado más de 12 horas desde que comenzaron los dolores y la electricidad, era imposible que yo estuviera viva aun y sin duda alguna eso era lo mejor que podía haberme pasado, no quería sufrir mas. Era muy egoísta de mi parte querer morir, pero era lo mejor incluso para… para el.
Se que verme sufrir de esta manera no le haría ningún bien a nadie.

se fuerte, respira

Otra vez la voz misteriosa me habló y una oleada de paz pasó por mí.

A pesar de la confusión en la que me encontraba, estaba segura de 2 cosas. La primera es que había muerto, pero aun no veía nada ni sentía algo en absoluto, sabia que tenia que ir hacia algún lado, cielo, infierno, purgatorio o lo que sea, pero no pasaba nada, yo no me movía de donde estaba y dos ya lo recordaba todo, absolutamente todo.
na

sábado, 2 de enero de 2010

PREFACIO

Toda mi vida le había tenido pánico al dolor, si, a cualquier tipo de dolor pero sin duda alguna esto era el
colmo.

Me habían dicho que las transformaciones eran dolorosas, pero estaba segura de que este dolor no se parecía a ningún otro que hubiera sentido jamás, este dolor no era tampoco algo parecido a lo que había leído en los libros y si que mucho menos a los que había “sentido” en mis sueños.
También me habían dicho que posiblemente no podría sentir el dolor porque iba a quedar inconsciente, pero se equivocaron, y la verdad es que me encantaría que no fuese así, me encantaría estar inconsciente en este momento, inclusive muerta, si eso aliviaría el dolor estaba dispuesta a estarlo.

No quería gritar, ni llorar; ni nada que se le pareciera a aparentar el dolor que sentía en estos momentos, pero no era capaz de nada más que hacer eso precisamente: llorar y gritar. La electricidad torturadora que corría por todo mi cuerpo me impedía reaccionar como quería hacerlo.
Yo siempre intentaba ser fuerte e intentaba hacer que todo el mundo se diera cuenta de eso, pero esta vez no era capaz de seguir con esa farsa, esta vez no seria capaz de nada.

No sabía si me dolía más el cuerpo, el corazón o la cabeza y la verdad es que ya no quería aparentar más, estaba cansada de mascaras y de engaños para que todo el mundo se sintiera bien menos yo. En estos momentos quería y necesitaba que alguien me consolara y me tapara los ojos y los oídos para no saber nada mas de lo que estaba pasando o bueno aun mas fácil, que me mataran o me dieran un golpe tan fuerte en la cabeza para no poder recordar nada. Eso seria un camino fácil y menos doloroso.

-¡Dios, has que se vayan, ya no mas, por favor, no mas!- gritar, eso era lo único que podía hacer. Veía cosas tan horribles y tan rápidas pasar por mi cabeza, que el corazón me dolía y creía que tarde o temprano me iba a quedar sin lágrimas o sin sangre. Todo lo que veía y sentía en mi era muerte, guerra y oscuridad.

Hoy había luna llena y sabía perfectamente que eso iba a complicarme más las cosas.
Mi espalda estaba literalmente rota, sentía los chorros de sangre caliente caer de ella. Sentía como si me hubieran prendido fuego en las manos y la piel me ardía de tal manera que quería arrancármela. Mis ojos estaban cegados. No había nada más que oscuridad. No había una sola gota de paz en mí. -¡mátame ya pero lárgate, por favor, no más!-
“Para poder ver la luz se tiene que pasar por la oscuridad” eso era lo que me había dicho el, pero esto se pasaba, sin duda, se pasaba…
Sentía que ya no había nada para mí. Yo estaba muerta, y lo sabía porque ya no sentía dolor. Sea lo que sea que me estaba torturando me había hecho caso y me había matado. Habían pasado más de 12 horas desde que comenzaron los dolores, era imposible que yo estuviera viva aun y sin duda alguna eso era lo mejor que podía haberme pasado, no quería sufrir mas. Era muy egoísta de mi parte querer morir, pero era lo mejor.

A pesar de la confusión en la que me encontraba, estaba segura de 2 cosas. La primera. Ya lo recordaba todo. La segunda. Todos los que me amaban estarían pronto enterrando lo que quedaba de mi cuerpo.
Estaba segura de que había muerto, pero aun no veía nada ni sentía algo en absoluto, sabia que tenia que ir hacia algún lado, cielo, infierno, purgatorio o lo que sea, pero no pasaba nada, yo no me movía de donde estaba.

HOLA!
UMM ESTE ES EL PREFASIO DE UN LIBRO QUE ESTOY ESCRIBIENDO!
LA HISTORIA SE TRATA BASICAMENTE DE UN ANGEL Y DE COMO RECUERDA LO QUE ES. TAMBIEN ES UN POQUITO ROMANTICONA PERO BUENO ¿A QUIEN NO LE GUSTA EL AMOR EN UN LIBRO? ¿NO?
LEANLO Y LE DAN EL VISTO BUENO!
GRACIAS.